viernes, 27 de octubre de 2017

Episodio 7 relato corto y historia expandida

La Luz nos ha abandonado... - Esas palabras resonaron en la cabeza de Karlana mientras se adentraba en el bosque del ocaso.

 En efecto la luz (tanto espiritual como la del sol) había abandonado ese bosque. Era como si los propios arboles repelieran la luz del sol y cubrieran la tierra con tinieblas. Los animales se mostraban inquietos aunque no paraban el paso en ningún momento, encabezando la pequeña caravana los guiaba un humano con aspecto demacrado. Sin duda era muy joven pero la oscuridad de aquella zona había consumido toda su juventud, los caminos estaban despejados y eso era lo peor, no había ni una señal de animales salvajes, ni de puestos de vigilancia, no había nada, no se escuchaba nada. Karlana sentía que si Espina se detenía en ese camino algo la atacaría desde las sombras. Era muy extraño que el camino estuviera tan despejado.
¿Donde estan las puestos de vigilancia? -Pregunto Odeline quien también se percato de la falta de soldados en esa zona
Tenemos solo tres puestos en este camino -Respondió el humano que los guiaba-  Apenas tenemos soldados para defender Villa Oscura, no podemos mantener muchos puestos activos.
El humano también se percato de la curiosidad de su caravana y comento
-Parece extraño si, la carretera esta despejada pero no se confundan, las bestias saldrán en la noche, estas son las horas mas bendecidas del bosque, la noche esta por caer
Tardaron unas dos horas en cruzar el camino sin parar en ningún momento y en efecto el humano tenia razón, mientras mas avanzaron mas oscuro se hacia el bosque y la noche acompañaba con mas oscuridad. De no ser por las tristes lamparas que iluminaban el camino estarían sumidos en total oscuridad. Y ahí los escucho, señal que el humano decía la verdad: de fondo los lobos y otros animales comenzaron a gritar y aullar. Desde que llego a Ventormenta pocas cosas le habían causado temor pero esos aullidos le hicieron aferrarse mas fuerte a Espina, temiendo que por alguna razón este la dejara en medio del camino. Los gritos no eran de simples lobos, era algo mas...
Huarguens -Respondió el humano a una pregunto que jamas broto de la boca de Karlana - Son Huarguens, mucho mas que lobos

El grupo cruzo una zona bastante peculiar, sus arboles no eran iguales a los demás, era similares a los que había visto en Darnassus ¿Que había en esa zona? ¿Porque los arboles eran diferentes a los demás?
La arboleda del crepusculo -Respondio otra vez el humano, es un lugar que nosotros no nos atrevemos a entrar y...
Un rugido aterrador surgió de esa zona
Los dos talbuks se detuvieron y rugieron de forma amenazante, ese sonido parecía al de un gron, los talbuks los conocían de Draenor pero esa cosa era mucho mas grande que un gron
Lethon -Otra vez el humano tomo la palabra -Es un dragón gigante que habita esa zona. Ahora entenderán porque no entramos ahí
¿Porque Ventormenta descuida esta zona? -Penso Karlana -Si esa cosa se decidía a atacar Villa oscura...
Lethon no es el único dragón de esa zona. Y no queremos toparnos con alguno que custodie la entrada, vamos - Sentencio el humano que hizo un gesto para que lo siguieran


Siguieron por casi media hora y a lo lejos se divisaron mas luces, y por fin habían soldados humanos en esta zona. Cuando se acercaron a Villa oscura varios soldados estaban apostados en el camino, algunos con espadas y otros con rifles, pero todos tenían una antorcha cerca. Villa oscura resulto ser mas tenebrosa y olvidada de lo esperado, los soldados apuntaron hacia el grupo recién llegado pero el humano levanto la mano para advertir que eran aliados. Sin duda alguna ese humano con armaduras de Ventormenta no era de este lugar y se encargaba de la frontera, ninguno de los soldados llevaba la armadura de Ventormenta.

Entraron en la pequeña ciudad con mucho silencio, la noche ya había caído y todos estaban durmiendo al parecer, pero algunos curiosos se acercaron para ver a los recién llegados.
Sin duda alguna el ver nuevos ayudantes les traía esperanza.

En todo el viaje Athana no había dicho nada, si bien en todo momento movía la cabeza hacia todos lados (como si estuviera buscando algo) no solto ni una sola palabra, la oscuridad de esa zona parecía no causarle nada. Quizás su magia le evitara tener miedo, Karlana no lo sabia. Pero si que quería poner a prueba a su nueva aliada, así que la escogió para seguir las pistas de Stalvan. Sin embargo hubo algo que Athana si mostro, cuando se encontró con la oficial Lanisha trato de no mirarla a los ojos directamente. Quien sabe. Y tampoco importaba en este momento. La pareja recién formada se encamino a la herrería del pueblo donde la oficial quería hablar con Karlana.
¿Vendrás conmigo? -Pregunto Karlana
Yo...prefiero esperar aquí, termina tus asuntos y partiremos de inmediato -Le respondio una Athana algo tímida
Bien. Veré que desea la oficial y nos pondremos manos a la obra -Dijo Karlana y acto seguido entro en la herreria.
Aunque Lanisha parecía ser quien tuviera mas autoridad la verdad era que habian personas con cargos mas altos, como el alcalde de la ciudad y la comandante Althea Cerranegro quien le daba ordenes a Lanisha. De hecho tal cual ella habia dicho era solo una representante de Ventormenta en esa region, un soldado con rango importante que estaba ayudando. Se veia bastante joven para su edad, pero sus ojos y su rostro denotaban un cansancio abrumador por las tareas del lugar, al igual que el humano que los guio, ella tambien parecia haber perdido la esperanza en esa zona pero habia jurado proteger la Villa a cualquier costo. Se esforzaba el doble para dar ordenes, curar soldados y llenar registros y documentos. Ella no participaba directamente en el frente pero si organizaba y daba las misiones a los aspirantes.
Karlana entro en la herreria
-¿Me llamo, oficial? -

No hay comentarios:

Publicar un comentario