lunes, 23 de octubre de 2017

Episodio 6 relato corto y extendido


Al mirar el fuego de la pequeña chimenea varios recuerdos se le venían a la mente y la situación le pareció algo inusual. Estaba en un mundo diferente y en una tierra muy distante a la isla Bruma Azur. No iba a matar orcos o demonios, quería un nuevo compañero para sus viajes en Azeroth. En el pasado había tenido un talbuk, un familiar de Espina, el compañero de su hermana, eso también le pareció algo curioso, su hermana estaba ahí dormida sin ninguna preocupación. Odeline siempre fue muy exigente con Karlana (al fin y al cabo era la última hermana con vida que le quedaba) o eso pensaba, tenia la esperanza que sus demás familiares aun estuvieran en Draenor pero prefería no pensar en eso. La gran carrera seria mañana y no había entrenado demasiado.
Estos carneros eran similares a los talbuks ya que compartían la misma nobleza. Sabía que no la aceptaría a la primera y lo pago caro varias veces cuando el carnero la desmonto, siempre de una manera violenta y dolorosa. Pero al transcurrir las horas gano su confianza pero no era suficiente. Ese enano brabucón tenía un carnero mucho más grande y veloz, era evidente que le ganaría no solo a ella, sino también a los demás competidores.
-Hizo un gesto con la cabeza negando la situación- Aunque perdiera se presentaría en esa carrera. También le serviría para aprender más sobre la nueva Alianza a la que se habían unido. Sin pensar más se levanto y se puso las armaduras. El frió de Dun Morogh era algo a lo que no estaba acostumbrada pero las armaduras algo la calentaban.
Cruzo el camino hasta llegar a la granja. En una pequeña casucha parecía estar el cuidador de esos carneros pero apenas se veía algo dentro, seguramente estuviera dormido. Odeline camino sin hacer mucho ruido aunque sus pezuñas casi no emitían sonidos en ese suelo cubierto de nieve, entro al pequeño estable y se acerco al carnero que había elegido. Dudaba de lo que estaba haciendo, no estaba bien sacar al carnero sin pedir permiso pero no había tiempo. La carrera era en pocas horas y de no estar lista el pequeño carnero termina como trofeo del Baron Wence. Esa idea le dio algo de escalofríos, ese enano parecía alguien malvado. Acto seguido le hablo al carnero con la esperanza que este le prestara atención.


EL DÍA DE LA CARRERA

La tormenta de nieve había terminado pero el camino seguía tapado por la nieve, aun así los carneros no tendrían problema con ello, estaban acostumbrados. Se acerco a los demás competidores quienes habían adornado sus propios carneros. Eran novatos igual que ella y venían de diferentes lugares aunque no cabía duda que esos carneros fueran de la granja de Gaoron, sus carneros eran más grandes y se veían más feroces. Con algo de temor se acerco a su lugar. Entre los competidores susurraron algunas cosas pero hubo una que le helo la sangra: Se corria el rumor que los carneros que el Baron ganaba iban a parar a los establos privados de su padre para ser parte del mercado negro de carneros, Gaoron había dicho que el negocio de carneros era un ingreso de oro enorme. Algo no saldría bien de eso… ¿Qué le hacían a los carneros? ¿Los vendían en contra bando? La Draenei intento averiguar más de esos rumores pero escucho esa odiosa voz del día anterior
-Así que viniste a la carrera. Pensé que serias más inteligente y te volverías a tu casa –El Baron Wence se acerco con su carnero negro que había sido decorado con unas pequeñas medallas, seguramente ganadas en carreras anteriores, se veía mas grande y maduro que los demás, su pelaje negro daba cuenta de ello. El baron llevaba una máscara en su rostro y dos cuchillas, sin duda alguna eran para defenderse de cualquier insensato que intentara atacarlo por sus dichos
-Tengo un lugar reservado para tu carnero - El enano se rio y centro su mirada en Odeline, ignorando a los demás competidores
-No te sientas mal chica, no serás la primera en caer ante el gran Baron Wence – Sentencio el enano y se acomodo en la fila
Odeline le devolvió la mirada sin mostrar ninguna emoción, le sobraban ganas de bajarse del carnero y darle un puñetazo a ese enano pero trato de calmarse. El cuidador de establos Gaoron dio las instrucciones para la carrera. El primero que llegara a las puertas de Forjaz seria el ganador y no solo se quedaría con el carnero propio, también podía reclamar los carneros de los demás. Con un disparo los carneros salieron de la meta.
El Baron tomo la delantera rápidamente y Odeline vio como los demás también la superaron, su carnero era el mas pequeño del establo y aunque habían practicado toda la noche sus patas no eran tan veloces como los demás. Vio como los demás cada vez se alejaban mas y mas y sintio que la carrera habia llegado a su fin…Pero no se rindió
Siguió animando al carnero para que no parara, al contrario lo animo a que siguiera adelante, no importaba el resultado llegarían a la meta. Odeline y el carnero estaban en último lugar pero iban a la segura, pero un extraño suceso hizo que Odeline abriera los ojos como platos. El carnero que iba delante de ella ¡había frenado! Por alguna razón dejo de correr, su dueño (un humano) tironeaba la cuerda para retomar el control sobre el animal y obligarlo a seguir pero el carnero estaba endemoniado, comenzó a correr en círculos y con un violento salto lanzo al humano sobre la nieve. Odeline vio la escena bastante confundida y pensó en ayudar al jinete derribado pero su carnero hizo un gruñido, dándole entender que debían seguir en la carrera. Odeline asintió y siguieron adelante. Unos metros más adelante la situación se repitió aunque por suerte el jinete no salió despedido, su carnero simplemente gruño y se freno para caminar lo más lentamente posible

-¿Qué está pasando? –Pensó Odeline al ver esa escena tan extraña pero siguió adelante
Su carnero parecía aumentar la velocidad, premio por la confianza de sí mismo y por la que le daba su jinete. Más adelante solo dos jinetes luchaban codo a codo: Una elfa de la noche y el gran e invencible Baron Wence. Era muy extraño ver una elfa por estos lugares y más una que quisiera domar un carnero pero ahí estaba, luchando para ganar esa carrera. 

Y por un momento la elfa logro superar a Wence, ella y su carnero se adelantaron varios metros.  Odeline los veía de lejos confiada en que podría superarlos y ocurrió la misma situación. El carnero de la elfa gruño y camino lentamente, la elfa se exalto y lo insto a seguir, incluso le dio señales con sus pies pero el carnero no avanzo.
¡Avanza Amigo! –Grito la elfa pero el animal no respondió
La elfa no lo vio venir pero el Baron Wence y su carnero se apegaron a ella y le dieron un golpe muy fuerte a su carnero, y este casi se desploma
¡Está haciendo trampa! –Pensó Odeline - ¿Acaso no habían reglas en esta carrera?
¡Los carneros son enanos! ¡Eso para que te vuelvas a tus bosques! –El Baron le grito a la elfa y se rio, tomando la delantera
Odeline y su carnero contemplaron la imagen y aumentaron aun mas la velocidad. Las puertas de Forjaz no estaban lejos y la distancia que los separaba era cada vez mas corta, por un momento Odeline pensó que podría ganarle y su carnero era prueba de ello ¡El animal estaba corriendo lo más rápido que podía! Era como si el propio carnero no quisiera terminar en el establo de ese maniático enano. Pero aun así el Baron era más rápido y la meta estaba cerca…hasta que ocurrió otro suceso, el carnero del Baron Wence, ese carnero grande y armado para la batalla también redujo su velocidad hasta caminar apenas
Oportunidades como estas no se desperdician –Susurro Odeline y tiro las riendas para que el carnero diera su máxima capacidad para superar al Baron, quien los vio con cara de ira y horror. El gran campeón invicto de Dun Morogh había sido derrotado y no por un enano, ni siquiera por alguien de Azeroth: Por alguien de Draenor
Aunque en el tranvía subterráneo Athana se atribuyo el extraño fenómeno de los carneros a su magia, ella sabía que la magia no había tenido nada que ver. Solo lo había dicho para impresionar a sus nuevas compañeras. Los carneros sentían la nobleza de sus jinetes y sin duda alguna habían sentido el noble espíritu de Odeline, quien cuido con su último aliento a su talbuk antes de que este muriera a manos de los orcos. Los carneros sentían que su compañero estaría en buenas manos, incluso el carnero de Wence no quería que ese pequeño carnero compartiera su destino. Así que no tuvieron problema en detenerse. Ese día el Baron Wence recibió una valiosa lección: Los animales también tenían sentimientos.



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